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Desde sus primeras aventuras hasta su protagonismo en "La Amenaza Fantasma", el Androide R2-D2 ha tenido una larga historia, y ha supuesto un gran esfuerzo para mucha gente el llevarlo a la pantalla como un personaje más.
El nombre de R2-D2 nació de algunas ideas en el guión original de George Lucas de "La Guerra de las Galaxias - Una Nueva Esperanza". Su nombre surgió de la palabras "Reel 2, Dialogue 2" (Rollo 2, Diálogo 2), encabezamiento de un texto del rodaje de THX-1138; una de las primeras películas de Lucas.
El concepto del personaje se llevó al artista Ralph McQuarrie, quien fue el creador de muchos diseños vistos en la anterior trilogía. En el borrador de McQuarrie, el androide fue tomando forma hasta completar la imagen que conocemos de él.

Sin embargo, hubo que dar un gran salto desde los diseños de producción hasta el robot de metal. El primer responsable de la construcción de una versión de R2-D2 para las cámaras fue John Stears, el supervisor de efectos mecánicos de "La Guerra de las Galaxias - Una Nueva Esperanza".
Cuando John buscó expertos en animatrónica para crear los androides de la primera película de la saga, se le aseguró, desde muchos ámbitos diferentes, que sería "virtualmente imposible" construir creaciones mecánicas con la funcionalidad que exigía el guión.
Stears no se rindió a pesar de dichas opiniones, y su equipo consiguió acabar los robots en unos pocos meses.
No obstante, existieron muchas dificultades con los primeros androides experimentales, especialmente en Túnez, donde los mandos de radio-control a menudo tenían cortocircuitos. Pero finalmente, las creaciones de John Stears y su equipo se convirtieron en un conjunto de convincentes androides cinematográficos; con R2-D2 como su buque insignia.

Ben Burtt creó la característica "voz" de R2-D2, aunque admite que siempre ha considerado a R2 como "el desafío más arduo" de todos sus trabajos de diseño de sonido en la primera Trilogía. "El truco fue encontrar una voz que fuera realmente electrónica, y que tuviese simultáneamente carácter y personalidad. Lo conseguimos cuando entendí que R2 debía comunicarse con sonidos irreconocibles pero emocionales, algo así como un bebé. Cuando añadí sonidos humanos distorsionados a la mezcla electrónica, la voz de R2 había nacido por fin. Siempre pensé que todo esto funcionó y que conseguimos crear una identidad vocal original, aunque aún hay gente que me pregunta si usé únicamente tonos telefónicos."